Método e infraestructura
60 contenedores, cero puertos abiertos
Todos los sistemas de este portafolio corren en un servidor propio, se publican por un túnel cifrado y se despliegan siguiendo el mismo procedimiento escrito. Esta página cuenta cómo, porque la forma de operar dice más de un proveedor que la lista de tecnologías que conoce.
~60
contenedores en un servidor propio
0
puertos abiertos hacia internet
11
agentes de vigilancia con mínimo privilegio
3
verificaciones obligatorias tras cada despliegue
Dónde vive todo
La producción corre en un servidor propio con alrededor de sesenta contenedores Docker: bases de datos, aplicaciones, agentes de WhatsApp, sitios de cliente y servicios internos. No hay nube de terceros cobrando por proceso, y tampoco hay un solo puerto abierto en el router.
Todo el tráfico entra por un túnel cifrado que conecta el servidor con los dominios públicos: los propios y los de cada cliente. Desde fuera, lo único que existe es el dominio; la máquina no está expuesta y no se puede tocar directamente.
Esa topología no es una preferencia estética. Un servidor sin puertos abiertos elimina de golpe la categoría completa de ataques que empiezan por escanear direcciones buscando servicios olvidados.
El mismo procedimiento en todos los proyectos
Cada proyecto tiene su documento de despliegue y todos siguen el mismo formato. No es burocracia: es lo que permite desplegar a las once de la noche sin improvisar.
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build Paso 1
Build
Se construye la versión y las compuertas automáticas tienen que pasar en verde.
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backup Paso 2
Respaldo
Se respalda lo que está vivo antes de tocarlo, no después de romperlo.
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sync Paso 3
Sync
Se publica la versión nueva en el destino real.
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checklist Paso 4
Verificación en 3
Contenedor sano, responde en local, responde por internet. Las tres, en ese orden.
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undo Paso 5
Rollback
Si algo falla, se vuelve a la versión anterior etiquetada. Sin discusión.
Por qué el procedimiento es siempre el mismo
Cada proyecto tiene su documento de despliegue y todos están escritos con el mismo formato. Eso significa que retomar un sistema que no toco desde hace dos meses no exige recordar nada: el documento dice qué se construye, qué se respalda, dónde se publica y cómo se comprueba.
La verificación son tres preguntas, siempre en el mismo orden: ¿el contenedor está sano?, ¿responde desde la propia máquina?, ¿responde desde internet? Saltarse el orden hace perder tiempo, porque cada una descarta una causa distinta.
Y si algo falla, no se improvisa un arreglo con el sistema caído: se vuelve a la versión anterior etiquetada y se investiga con calma. Poder retroceder es lo que permite avanzar rápido.
Once agentes con el mínimo privilegio posible
Los agentes que vigilan y operan el servidor están escritos en bash y repartidos por nivel de permiso. La mayoría solo mira. Los que pueden actuar, actúan dentro de límites escritos.
Observar sin tocar
La mayoría de los agentes vigila y reporta; no tiene permiso para cambiar nada.
Un mensaje nunca es una orden
El coordinador por Telegram no acepta lenguaje libre: solo una lista fija de comandos conocidos.
Prepara, no ejecuta
Un agente deja el trabajo listo para una persona; ejecutarlo no es cosa suya.
Semáforo antes del cambio
Verde, amarillo o rojo antes de permitir una modificación en el servidor.
Qué no se toca sin aprobación
Un registro maestro enumera lo que nadie modifica sin autorización explícita.
Cómo construyo con agentes de inteligencia artificial
Los proyectos de este portafolio se construyen con modelos de lenguaje, y lo digo abiertamente porque la parte interesante no es que los use, sino cómo. No hay un asistente al que se le pide «hazme un sistema»: hay roles separados y compuertas que hay que pasar.
Un modelo planifica: levanta el diagnóstico, discute las decisiones y escribe el encargo con su alcance, sus reglas y sus criterios de aceptación. Otro construye a partir de ese encargo. Y entre el trabajo terminado y el despliegue hay compuertas de verificación automatizada: pruebas, comparadores que confirman que el contenido no cambió donde no debía, y verificadores de datos sensibles que hacen fallar la construcción si detectan algo que no puede publicarse.
Nada se despliega sin que las compuertas pasen en verde, y ninguna decisión de negocio la toma un modelo: las aprueba una persona. La inteligencia artificial acelera la ejecución; no sustituye el criterio ni la responsabilidad de lo que se publica.
Esta misma página es un ejemplo del método: se planificó como un encargo escrito, se construyó a partir de él y no llegó a publicarse hasta que el verificador de datos sensibles y el de metadatos pasaron en verde.
Qué significa esto para un cliente
- check_circle Que su sistema no depende de que yo recuerde cómo se desplegaba: está escrito.
- check_circle Que un despliegue fallido se revierte, en lugar de convertirse en una noche de improvisación.
- check_circle Que la automatización que vigila el servidor no puede hacer más de lo que tiene permitido.
- check_circle Y que lo que se publica pasa antes por comprobaciones automáticas, no solo por buena intención.
Si tienes un sistema en producción y no estás seguro de cómo se despliega, cómo se respalda o qué pasa si falla, esa conversación es gratis.
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